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Sobre el Ajo Negro: Qué dice la evidencia


El ajo negro se obtiene de un ajo fresco (Allium sativum L.) que ha sido tratado durante un período aproximado de 26 días mediante temperaturas y humedades controladas. El ajo negro ha demostrado tener una mayor, y ligeramente diferente, bioactividad que el ajo fresco. Esto se atribuye a los cambios fisicoquímicos de transformación, donde alrededor de 38 compuestos del ajo fresco son modificados principalmente por reacciones de glicosilación.


Debido al creciente interés que han despertado los alimentos funcionales, y con el antecedente de que el ajo fresco ha tenido un reconocido y extenso uso medicinal desde la antigüedad, se han realizado diferentes estudios para entender las propiedades y potenciales usos del ajo negro.


La mayoría de la evidencia disponible proviene de universidades e institutos de nutrición en oriente (Japón, Taiwan, Corea, Vietnam y China) y en las últimas dos décadas se han sumado estudios realizados en centros de investigación y universidades de Europa (España, Alemania) y Estados Unidos. A raíz de que la evidencia proveniente de estudios in vitro e in vivo resultó ser, en su mayoría, prometedora en sus resultados, se han realizado en la última década algunos estudios clínicos aleatorios en pacientes para medir la efectividad y aplicaciones medicinales del ajo negro en diferentes patologías.


La evidencia disponible es creciente, sin embargo, se requieren más estudios clínicos de calidad, con muestras más representativas que permitan entender con mayor precisión el alcance de sus efectos y las dosis más adecuadas para las diferentes patologías que el ajo negro modula.


Compuestos activos identificados en el Ajo Negro:

Los principales compuestos activos identificados en el ajo negro son órgano sulfurados como la S-alil-cisteína (SAC) y la S-alil-mercaptocisteína (SAMC), y otros polifenoles y flavinoides como la N-fructosil arginina, 5-hidroximetilfurfural, diversos compuestos organosulfurados liposolubles (DATS, DADS), piruvato, N-fructosil glutamato y N-fructosil arginina.


Las principales propiedades del ajo negro


1. Propiedad antioxidante y antiglicación

(Ver: estudio #1, estudio #2, estudio #3, estudio #4) La mayoría de estudios in vitro e in vivo han incluido la cuantificación y mecanismo de acción de alguna o varias de las 7 familias de moléculas con acción antioxidantes de ajo negro. Aunque los resultados varían entre estudios, en general el ajo negro ha triplicado o más el valor de la capacidad de absorción de radicales de oxígeno (ORAC) del ajo crudo. Aunque se destaca su gran contenido (varias veces mayor que el ajo fresco) de piruvato, de flavinoides y polifenoles, su mayor acción antioxidante se atribuye principalmente a la S-allyl cysteina (SAC) que ha demostrado un gran margen terapéutico, ejerciendo una multiplicidad de acciones en differentes sistemas del organismo humano.

Principales acciones estudiadas son:

  • Eliminar directamente especies reactivas de oxígeno (ROS) y nitrógeno (RNS)

  • Aumentar los niveles de antioxidantes endógenos enzimáticos y no enzimáticos (glutatión peroxidasa, NADP/H, superóxido dismutasa)

  • Activar el factor Nrf2 (regulador de la expresión inducible de numerosos genes de enzimas destoxificantes y antioxidante endógenas)

  • Inhibir algunas enzimas prooxidantes (xantina oxidasa, ciclooxigenasa y NADPH oxidasa)

  • Inhibir la peroxidación lipídica

2. Cardioprotector

(Ver: estudio #1, metanálisis #2, estudio #3, estudio #4, estudio #5). Varios ensayos clínicos han demostrado efectos favorables del ajo sobre factores de riesgo bien aceptados, como la hipertensión (algunos estudios han cuantificado la reducción de SBP y DBP en 7–16 mm Hg y 5–9 mm Hg) y la atheromatosis. Los beneficios del consumo de ajo negro en el aparato cardiovascular parecen deberse a diversas propiedades que en conjunto funcionan de forma sinérgica. Por ejemplo, se ha demostrado consistentemente que el consumo de ajo negro aumenta, de forma dosis dependiente, el ratio de lDL-c / APO B (marcador de atherogenicidad). Adicionalmente, otro mecanismo de acción por el que actúa sobre el sistema cardiovascular es inhibiendo la peroxidación lipídica y por lo tanto reduciendo el daño isquémico / reperfusión e inhibiendo la modificación oxidativa de LDL, protegiendo así las células endoteliales de la lesión por las moléculas oxidadas. Por otro lado los altos niveles de homocisteína, han demostrado ser un factor de riesgo importante de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, enfermedad de Alzheimer y cáncer. Estudios preclínicos han demostrado que la suplementación con ajo negro reduce los niveles de homocisteína en la deficiencia de folato. Por otro lado, aunque con una capacidad un poco inferior al ajo fresco, el ajo negro es un potente antiinflamatorio ya que reduce la expresión de la PG2, reduce la expresión del FNT alfa y disminuye la expresión de la ciclo oxigenasa 2.



3. Antitumoral

(Ver: revisión #1, revisión #2, revisión #3, estudio #4, revisión #5, estudio #6, estudio #7, estudio #8, estudio #9, revisión #10). Los efectos antitumorales del ajo negro se explican gracias a la suma de varias propiedades que hacen sinergia para dificultar la aparición y desarrollo de tumores en general, especialmente cuando se trata de tumores localizados en el tracto gastrointestinal.


Se sabe que el ajo negro es chimioprotector gracias sobre todo a la activación de enzimas detoxificantes como las glutatión-S-transferasas (GST), que intervienen en la fase II del metabolismo hepático que procesa, entre otras, carcinógenos de naturaleza electrofílica.


Por otro lado, el ajo negro ha demostrado in vitro e in vivo un efecto proapoptótico que podría ser inducido a través de p53, el cual regula el ciclo celular y funciona como un supresor tumoral, o relacionado con Bax / Bcl-2 o JNK1, que juega un papel en la vía de la apoptosis celular. De igual manera se cree que también puede ser mediado por un aumento en la actividad similar a la caspasa-3, por la inducción de la actividad jun quinasa y por un marcado aumento en los niveles endógenos de glutatión reducido.


Otra propiedad que contribuye a su efecto anticanacerígeno es la de ser antiangigénico. Algunos compuestos del ajo negro como SAC y SAMC han demostrado una potente inhibición del crecimiento endotelial vascular y ejercieron el efecto de supresión de la formación de colonias, el desarrollo y la tasa de invasión de las células cancerosas.


Finalmente, se sabe que el sistema inmunitario tiene un gran rol frente a la eliminación específica de tumores. En este contexto se conoce que algunos compuestos del ajo negro inhiben la activación de la proteína nuclear de la familia del oncogén Rel (factor nuclear-KB) regulando de esta manera la función inmune, la inflamación y el crecimiento celular. Se conoce que estos compuestos producen un aumento de la interleucina 1, 2 y 4 (IL-1, IL-2 e IL-4). De esta manera el ajo negro se comporta como un inmunopotenciador muy eficiente que mejora la citotoxicidad a través del aumento de macrófagos y la estimulación de la actividad asesina (natural Killer) contra las células tumorales. (Ver propiedad inmunomoduladora a continuación).


3. Inmunomodulador

(Ver: estudio #1, estudio #2, revisión #3) Los datos preclínicos demostraron que el ajo tiene actividad antiviral potencial contra diferentes virus patógenos mediante el bloqueo de la entrada viral en las células huésped, inhibiendo la ARN polimerasa viral, la transcriptasa, la síntesis de ADN y la transcripción inmediata-temprana del gen 1 (IEG1), así como a través de la regulación a la baja de la quinasa regulada por señales extracelulares (ERK) / proteína activada por mitógenos vía de señalización de la 19 quinasa (MAPK). También se demostró que el consumo del ajo producía un alivio de la infección viral e incluso un efecto profiláctico en la prevención de infecciones virales generalizadas en humanos.


4. Hepatoprotector

(Ver: estudio #1, estudio #2, estudio #3)

Estudios in vivo parecen indicar que el ajo negro tendría un efecto protector frente a varios agentes hepatotóxicos, incluyendo alcohol y químicos usados en quimioterapia. Una de las explicaciones del efecto hepatoprotector del ajo negro es que este podría, como visto en efectos anticancerígenos, mejorar la muerte celular, reducir la peroxidación de lípidos, reducir el estrés oxidativo y la inflamación a través de la regulación de la cascada de señalización de JNK.

Parece ser que el efecto hepatoprotector no solo se observa en la toxicidad aguda sino también en condiciones crónicas. Un estudio de Corea encontró que el ajo negro disminuye la acumulación de grasa y la alteración del peso del hígado y reduce la elevación de las enzimas hepáticas (ALT, AST, fosfatasa alcalina (ALP) , del lactato deshidrogenasa (LDH).

También se observó una disminución del contenido de TBARS en el hígado, corazón y plasma. A partir de estas evidencias, los autores dan a entender que el fuerte efecto antioxidante del ajo negro está relacionado con el mecanismo de protección contra el daño hepático inducido.


5. Neuroprotector

(Ver: estudio #1, estudio #2, estudio #3, estudio #4, revisión #5)

Un creciente cuerpo de literatura indica que el ajo negro tendría efectos beneficiosos para la memoria y el sistema nervioso a través de un efecto antiamnésico, de la mejora del deterioro cognitivo y de la prevención de la neuroinflamación y la neurotoxicidad.

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